sábado, 14 de noviembre de 2009

Una tarde a oscuras, iluminados solo por la historia

Aunque un apagón nos hizo una mala pasada, pudimos apreciar una de las exposiciones más conmovedoras en la Casa Cultural con Manos de Ébano.

Para nadie es un secreto que los afroamericanos han sufrido grandes penurias a través de la historia, es impresionante revivir por un momento la marginalidad y el desprecio con los que los esclavistas trataban a éste maravilloso pueblo. Los torturaron, asesinaron, vendieron y explotaron por cientos de años. Pero ésta es sólo una mínima parte si la comparamos con las ideas que han implantado en la sociedad acerca de ellos. El desprecio y la discriminación son algunos de los elementos con los que nos hemos acostumbrado a catalogar a los afroamericanos, pensamos que si bien o son ladrones o futbolistas, pero no pensamos en ellos como profesionales, como personas valiosas que enriquecen a nuestra sociedad con su cultura.
Es por esto que la labor de la Casa Cultural con Manos de Ébano es tan importante, porque son capaces de mostrarnos como se mira, respira, siente a través de los afroamericanos y sobre todo a través del afro ecuatorianos. Ésta exposición nos lleva a través de la música, las viviendas, sus creencias religiosas y su historia. Pero lo esencial es que nos permite darnos cuenta que no somos tan diferentes, es más, que nosotros tenemos una parte de ellos, llevamos su sangre y ellos la nuestra, solo el color de la piel nos distingue, pero a la final somos uno sólo.

Así que, aprendamos a valorar la diferencia, y obvio empecemos a frecuentar con más frecuencia ésta Casa Cultural, que tanto nos llena de orgullo.

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